“La pyme más importante de este país es la familia y la madre es su CEO”

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Cerca de 4.000 familias en riesgo de exclusión recurren al Banco del Bebé y la Fundación Madrina

La mayoría de las usuarias de los servicios de la Fundación Madrina tiene dos cosas en común: son jóvenes y madres solteras. Cuando se quedan embarazadas, muchas veces de forma inesperada, se ven solas, sin el apoyo de su familia y abandonadas por sus parejas.

Esta Fundación atiende a cerca de 4.000 mujeres que se encuentran en esta difícil situación. Aquí se les ofrece apoyo psicológico, atención socio-sanitaria, acompañamiento por voluntariado especializado y orientación laboral con talleres de formación para intentar que consigan un trabajo.

También tiene acceso a servicios como residencias maternales o el Banco del Bebé, cuyo objetivo es cubrir las necesidades básicas en materia de higiene y alimentación de niños de entre 0 y 3 años y de sus madres.

La plantilla del Grupo Tragsa donó más de 5.500 kilos de productos para bebés

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El Grupo Tragsa colabora en la recogida de productos y alimentos para bebés.
El Grupo Tragsa, más de 5.500 kilos de ayuda

Pañales, potitos, leche de continuación…son los productos más demandados, precisamente los que mayor coste tienen y, por tanto, los más difíciles de conseguir para las madres sin recursos. Para adquirirlos, la Fundación colabora con el banco de alimentos y distintas empresas y entidades que pasan a formar parte del Club de empresas solidarias.

El Grupo Tragsa colabora con el Banco del Bebé desde hace dos años, con una campaña especial de recogida de este tipo de productos y alimentos.

Este año, gracias a la implicación y solidaridad de todos sus profesionales se recogieron, en toda España, más de 5.500 kilogramos de alimentos, 10.000 pañales, 5.000 productos de higiene y 300 kilogramos de leche infantil.

Todo un récord para esta campaña que se incorporó a la Política de Responsabilidad Social Corporativa de la empresa, precisamente a petición de sus trabajadores.

Conrado Jiménez, fundador de la entidad.

“En los últimos años, el grado de necesidad ha aumentado un 25% porque hay mayor precariedad y ha crecido el número de casos de adolescentes embarazadas y de madres mayores de 40 años abandonadas por su pareja”, comenta Conrado Jiménez, presidente y fundador de esta entidad. “Algunas necesitan hasta medio de transporte para venir a recoger alimentos o pañales. Nosotros le pagamos hasta el abono transporte porque no tienen nada”.

El valor de la ayuda que cada familia recibe al mes es de aproximadamente 400 euros, entre alimentos y distintos productos, dependiendo del número de personas que integren la unidad familiar, lo que supone más del 80 % del gasto de la compra mensual.

El voluntariado, factor clave

Mari Carmen no para. Es la mayor de 14 hermanos, tiene su casa, un marido, cinco nietos maravillosos y, a sus 70 años, una energía arrolladora. Cualquiera pensaría que deben faltarle horas a sus días, sin embargo, hoy ha hecho 67 kilómetros yendo de un lado a otro de Madrid para hacer diversas gestiones. No son para ella. Ni siquiera para alguien de su familia, pero como ella dice “pídele algo al que no tiene tiempo”.

La Fundación Madrina ofrece apoyo económico y personal a mujeres gestantes y madres sin recursos

Ella es una de las voluntarias de la Fundación Madrina. Lleva más de un año acompañando, en su día a día, a jóvenes madres durante su maternidad, el parto y los primeros meses de vida de sus bebés.

Se mueve con soltura por el cuartel general de la calle Limonero, saludando a cada una de las chicas, cogiendo a los bebés en brazos. “Este voluntariado te llena” afirma con rotundidad. “Las tengo dentro de mí. Parece que tengo más hijas. Me quieren mucho y yo a ellas”

“Les apoyamos absolutamente en todo” explica Conrado Jiménez. “Proporcionamos un hogar, facilitamos transporte, pero sobre todo intentamos que tengan amor y cariño para que lo transmitan a sus hijos, que son el futuro”. Y eso precisamente es algo que todas las usuarias de la Fundación y del Banco del Bebé destacan.

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Mónica y Alfonso.

“Las voluntarias son lo mejor que me ha pasado”, confiesa Mónica. Esta colombiana de 30 años llegó a España hace 9 meses embarazada de Alfonso. “Vine porque quería cambiar mi vida y me dijeron que en España había muchas oportunidades”. Sin embargo el panorama que encontró cuando llegó a Atocha fue desolador.

“Me encontré con una mala persona en la ambulancia que me recogió que me dijo que no tenía ninguna oportunidad y que lo mejor era dar a mi bebé en adopción”. Una idea que se le quedó grabada y con la que se obsesionó.

Cuando llegó a la Fundación la pusieron en tratamiento psicológico y psiquiátrico con el que continuó tras el parto debido a una profunda depresión.

“Pensé que estaría sola, pero las voluntarias no se separaron de mí. Me gusta que sean tan buenas personas con desconocidas como nosotras. No nos conocen y sin embargo nos lo dan todo. A nosotras y a nuestros bebés”.

Más de 120 voluntarios atienden a embarazadas y madres en situación vulnerable

Las voluntarias y usuarias forman una gran familia en la Fundación Madrina.

Paula, su hermana Natalia y su amiga Marta estudian en la Universidad Francisco de Vitoria. Ellas son las voluntarias más jóvenes de la Fundación. Ayudan en la guardería, el ropero y, a veces, respondiendo llamadas en el call center. “Estamos muy contentas de poder ayudar a las madres en lo que necesitan. Intentamos acogerlas con ilusión y alegría como haríamos con una amiga”.

La familia, apuesta de futuro

Uno de los objetivos de la Fundación Madrina es que estas mujeres se valgan por sí mismas dándoles oportunidades de empleo de emprendimiento empresarial.

“Para luchar contra la pobreza infantil lo mejor es ayudar a las madres que tienen dificultades. Desde Fundación Madrina creamos familia y creamos futuro. La pyme más importante de este país es la familia y la madre es, sin duda, su CEO” afirma Conrado Jiménez. Por eso apuesta por la formación.

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Talleres de formación en la Fundación.

Las madres tienen acceso a talleres con materias de sectores muy concretos donde ellas puedan salir adelante, como es el caso de la estética, la geriatría, la costura o la restauración. “Nuestro objetivo es conseguir el 100% de empleo entre nuestras usuarias”.

Después les enseñan a elaborar su currículum y a navegar por las páginas de empleo, les dan cursos de idiomas.

Además desarrollan un Programa de Formación en Empleo y Emprendimiento llamado Proyecto Diamante, donde las mejores estudiantes acceden a talleres impartidos por profesionales de alto nivel, empresarios y gerentes de grandes empresas, que de manera altruista y desinteresada les enseñan capacidades para conseguir un empleo o desarrollar un proyecto emprendedor.

Esto se complementa con un sistema de tutela personalizada y acompañamiento de “madrinas y padrinos empresarios” para que consigan un empleo o bien generen un proyecto empresarial.

Antes de pasar por la Fundación, su capacidad para integrarse en el mercado laboral es del 5%, después se eleva hasta el 80%. “Es un lugar único, no he conocido nada parecido”, dice Sara, de 37 años y madre de cuatro hijos. “Te forman como persona, como mujer y como profesional. Es mi segunda familia”.

“Todo lo que puedo decir es bueno. Hay que mantener estas organizaciones porque hacen mucho bien. Estos movimientos se mantienen con voluntariado. Si no hay nadie que aporte y ayude no se puede mantener”, afirma Mari Carmen.

Sin duda, gracias a la labor de personas como ella y de entidades como la Fundación Madrina, estas mujeres tienen una nueva oportunidad de vida.

Eimie, 20 años, madre de una niña y futura azafata
eimi familiaEimie se quedó embarazada con 19 años: llevaba un DIU, pero falló. Su madre la echó de casa. Su novio, con el que llevaba tres años, pidió que no le llamara más.
“Tenía mucho miedo; no sabía qué hacer”. No quería abortar, pero acudió a una clínica para pedir información y allí encontró un folleto de la Fundación Madrina. “Me dieron cita para hablar con la psicóloga y plaza para vivir en uno de sus pisos. Me quitaron un peso de encima”.
Eimie compagina sus estudios de Segundo de Bachillerato con el cuidado de la pequeña Grace, de seis meses, y quiere ser azafata de vuelo. ”Estoy muy agradecida a Conrado por haberme aceptado y por ayudar a mi hija, porque a ella no le falta de nada”.

Ileana, 35 años, barwoman y madre de dos niños
ileana familiaIleana es “ciudadana del mundo”. Esta “barwoman”, cubana de nacimiento, lleva más de 13 años viviendo en distintos países de Europa. Habla cinco idiomas: inglés, italiano, francés, alemán y castellano.
Tras vivir 10 años en Roma y dos en Praga, su pareja, con quien estaba esperando su segundo hijo  pidió que le acompañara a España. “Yo lo vi perfecto y a pesar de que tenía toda mi vida en Praga, –trabajo, residencia, amigos- me vine aquí para estar con el padre de mi hijo”.
No podía imaginar que tras pasar más de 40 horas de viaje en autobús se vería sola y abandonada en la Puerta del Sol. “A las 5 de la mañana con mi barriga de 6 meses, mi hijo de 3 años y mi maletica”. Un amigo le puso en contacto con la Fundación Madrina y en menos de una semana estaba viviendo en uno de sus pisos, con otras cinco madres.
“Me recibieron como una familia, me llevaron al médico para ver que todo estaba bien, me acompañaron durante el embarazo y después me dieron comida y pañales para mi niño. Ahora me están ayudando a buscar un empleo. Estas personas me han ayudado con todo su corazón. Por eso, a cualquiera que se encuentre en una situación parecida, solo puedo decirles ¡Vayan para la Fundación Madrina!”

 

Tu ayuda es necesaria

Si quieres colaborar de alguna manera con la Fundación Madrina (http://madrina.org) o con el Banco del Bebé puedes ponerte en contacto con ellos a través del teléfono 34 914 490 690 o del correo electrónico: fundacion@madrina.org