Los héroes anónimos que salvan la fauna herida

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Fuente: Stéphane M. Grueso / Wikimedia
Los cuatro centros gallegos de recuperación atienden a cerca de 1.600 animales al año

Cuando los telediarios de la noche del 13 de noviembre de 2002 emitieron las primeras noticias sobre un petrolero quebrado frente a las costas gallegas, nadie imaginaba las dimensiones de la tragedia que se avecinaba.

Apenas unas horas antes, por la tarde, se había emitido un “May Day” frente al Cabo Finisterre. La alarma indicaba “Prestige. Latitud 42º 54’N longitud 009º 54’W. SOS. Peligro No Definido”.

El Prestige supuso la peor mancha negra en la historia medioambiental de España. La carga del petrolero ascendía a más de 77.000 toneladas de fuel pesado. Y no era un hidrocarburo cualquiera; se trataba de una sustancia viscosa, insoluble y con alto contenido en azufre. Letal para las aves que aún permanecían en las costas gallegas, días previos a su migración hacia el sur.

Según los cálculos de SEO Birdlife, en total se recogieron 23.181 aves petroleadas en los siguientes seis meses, en las costas españolas, portuguesas y francesas, donde se extendió la contaminación. A Coruña fue la provincia que recogió más del 34% de aves afectadas.

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Fuente: Adela Leiro / Wikimedia

El arao común, frailecillo atlántico, gaviota tridáctila, mérgulo atlántico y colimbo grande fueron solo algunas de las 90 especies diferentes afectadas. De las 6.120 aves recogidas vivas, se consiguió recuperar y liberar hasta 2003 un total de 629 ejemplares.

El Centro de Recuperación de Fauna de Oleiros (A Coruña) -donde colabora Tragsatec desde 2015, bajo encomienda de la Xunta de Galicia- se convirtió sin querer en uno de los pioneros en el tratamiento de aves afectadas por el petróleo.

Aquellos días se vivió una contrarreloj que ponía en jaque a los expertos y voluntarios nacionales e internacionales, que acudieron para ayudar al rescate de la fauna afectada.

Curiosamente, la sustancia que mejor resultó para retirar el “chapapote” de las plumas fue un lavavajillas de uso común.

“El Prestige nos desbordó por completo. Pudimos ampliar espacio con casetas de obra pero las acometidas de agua y calefacción y piscinas no se pueden improvisar. Con esa idea de estar preparados para catástrofes se creó un área específica para aves petroleadas, con zona de estabilización, de lavado y secado. El Prestige nos marcó un poco el camino”, rememoraba Javier Balado, uno de los veteranos expertos del centro, durante una visita institucional en noviembre del año pasado, cuando se cumplían 15 años del desastre.

Galicia recuperación fauna

Cerca de 1.600 animales atendidos al año

Después de la tragedia del Prestige, el ritmo de trabajo no ha parado. El 80% de la fauna silvestre recogida al año en Galicia es atendida en alguno de los cuatro centros de recuperación que se reparten en las cuatro provincias.

Profesionales del Grupo Tragsa colaboran en la asistencia veterinaria de las instalaciones de Oleiros (A Coruña) y Cotorredondo (Pontevedra), donde se recibe a más de 1.300 animales al año, especialmente entre los meses de abril y septiembre, y O Veral (Lugo) y O Rodicio (Ourense), donde se atiende a 300 ejemplares de fauna silvestre anualmente.

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Un 75% de los animales recogidos son aves, mientras los mamíferos y reptiles suponen el 15% y el 10% del total. De los animales recogidos, un 25% tiene lesiones irrecuperables, pero de los ejemplares tratados, el 65% consigue sobrevivir.

Estos centros tienen un protocolo común de actuación cada vez que reciben un aviso. Primero se procede a la admisión y recogida de datos del animal herido, que permite trazar un mapa con estadísticas sobre posibles incidencias -como accidentes, electrocuciones, furtivismo o envenenamientos-, para tomar medidas preventivas y de control.

Después, los veterinarios realizan un primer diagnóstico y valoración clínica, análisis y radiografías para decidir su tratamiento.

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A modo de hospital, estos centros están preparados para atender las posibles lesiones y enfermedades de la fauna silvestre, que permanece ingresada hasta su recuperación.

Una última fase de rehabilitación en instalaciones exteriores naturalizadas permite a los animales fortalecerse y prepararse para regresar al medio natural, donde son finalmente liberados si sus lesiones se lo permiten.

Los técnicos de Tragsatec trabajan en el tratamiento y rehabilitación de los animales desde su recepción hasta su puesta en libertad, y participan en el análisis de las necropsias para detectar precozmente posibles focos de enfermedades o actividades ilícitas.

También participan en la vigilancia pasiva de las especies silvestres y su posible impacto en la salud pública, animales domésticos y de abasto.

La tarea de los trabajadores de Tragsatec incluye el control sanitario previo a la liberación de los ejemplares recuperados, con identificación electrónica o anillamiento, y la toma de muestras para el estudio científico, poblacional, de distribución y hábitos de los animales.

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