Objetivo: recuperar el ecosistema de la laguna de Murcia

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El mal estado del Mar Menor obliga a acometer con urgencia labores de limpieza y mantenimiento

Murcia cuenta con una singularidad única en el mundo: el Mar Menor. La riqueza de sus ecosistemas unida a la gran variedad de especies que acoge convierte este enclave murciano en una auténtica joya de gran valor medioambiental y patrimonial.

Esta laguna litoral hipersalina, alberga importantes valores ecológicos de relevancia internacional, lo que le ha valido su declaración como Humedal de Importancia Internacional (Sitio Ramsar), su propuesta como Lugar de Interés Comunitario (LIC) y su designación, junto con la costa oriental de la Región, como Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo.

Lamentablemente, en los últimos años se ha visto profundamente afectada por la acumulación de residuos y la llegada de agentes químicos (nitratos, fosfatos), que han puesto en peligro la conservación de uno de los rincones más turísticos de la zona.

Por este motivo, la Consejería de Agua, Agricultura y Medio Ambiente de la Región de Murcia encomendó al Grupo Tragsa, las labores de limpieza y mantenimiento de este espacio natural con el objetivo de devolverle parte de su valor ambiental.

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Estos trabajos suponen una prioridad ambiental para la Región de Murcia, dada la evolución de la laguna hacia una eutrofización del medio acuático. Entre las actuaciones acometidas se contempla la retirada de basuras, la gestión de residuos (tanto inertes, como vegetales muertos que llegan a las orillas de las playas del Mar Menor), y la retirada de derivados de aceites y fueles encontrados en la lámina de agua.

La singularidad de la labor ejecutada radica en realizar esta retirada de residuos sin generar nuevos perjuicios, por lo que se está desarrollando mediante retirada manual -sin maquinaria pesada- en la zona de playa, y mediante una pontona equipada al efecto (skimmer, grúa, etc.) en la zona de agua.

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El Grupo Tragsa, en su compromiso con la protección de los espacios naturales y la salud pública, ha puesto todo su empeño en devolverle a este enclave el atractivo y el valor que algún día tuvo en el pasado, por lo que, además, realiza un seguimiento ambiental de los trabajos apoyándose en un biólogo de Tragsatec.

Hasta finales de noviembre, se han recogido un total de 1.200 metros cúbicos de algas muertas retiradas desde la línea mojada de playa y 230 metros cúbicos de restos inorgánicos (plásticos, latas, maderas, botellas de cristal, restos de demolición, algunos enseres tipo colchones, etc). Desde el mar aproximadamente se han llegado a retirar unos 15 metros cúbicos en total de resto de basura tipo botellas, gomas de riego, bolsas, colchonetas, restos de barcos tipo patinete…)

Actualmente el avance de los trabajos se sitúa en un 43% de la ejecución, si bien el Grupo Tragsa seguirá trabajando sobre el terreno durante el próximo año 2018 para garantizar la calidad ecológica que exige y merece una de las lagunas más singulares de toda Europa.