Baleares: un edén mediterráneo

Baleares portada
Luz, belleza y patrimonio, los tres ases que convierten las Islas Baleares en el destino perfecto

En la parte más occidental del mar Mediterráneo encontramos el archipiélago de las Baleares. Situadas en un excepcional entorno natural, este conjunto de islas comparten un paisaje muy similar pero conservando sus propias señas de identidad y su particular herencia cultural.

La especial luminosidad y belleza de sus parajes hicieron que ya en el siglo XIX, fuesen escogidas como lugar de descanso e inspiración por numerosos músicos, pintores y escritores, que con sus obras contribuyeron al reconocimiento internacional del archipiélago.

Baleares bonita

Playas de ensueño y faros solitarios

Playas kilométricas, acantilados de vértigo y aguas cristalinas. Así es Formentera, la más pequeña de las islas Baleares, paraíso retratado en una de las películas más aclamadas de Julio Medem: Lucía y el sexo.

Su historia se remonta a la Edad de Bronce y está ligada al comercio de sal. En sus pueblos, poblados de casitas blancas y adornos azul de mar, aún quedan huellas de las distintas civilizaciones que pasaron por ella.

Su zona norte acoge una de las maravillas naturales de la zona, el Parque Natural de Ses Salines, con gran variedad de flora representativa de las Pitiusas y una fauna autóctona con 210 especies distintas de aves censadas.

En esa misma dirección se halla la más famosa de sus playas, Ses Illetes, veterana en las listas de los mejores arenales de Europa, aunque nos destacamos también la de Es Caló, antiguo pueblo pesquero donde se inicia la visita al Faro de La Mola.

Baleares Faro
Faro de la Mola.

Construido en 1861, se alza imponente en el extremo este de la isla, en uno de los acantilados más espectaculares de Formentera donde ya es tradición contemplar el atardecer.

Conocido por ser uno de los lugares en los que Julio Verne inspiró su novela Héctor Servadac, todavía sigue cumpliendo las funciones para las que fue construido.

Actualmente, la planta baja de este carismático edificio está en vías de convertirse en un museo y centro de interpretación cuyo objetivo es mantener viva la esencia de este emblema marítimo.

El Grupo Tragsa ultima los trabajos para obrar su transformación incluyendo infraestructuras para mejorar los accesos de las personas con movilidad reducida.

En sus inmediaciones es parada obligada el mercado semanal de artesanos, que permite revivir la época de los años 60, en la que artistas y hippys hallaron en la isla un remanso de paz y libertad.

No hay que olvidarse tampoco de sus más de 100 caminos señalizados para realizar senderismo, los 32 itinerarios para recorrer en bicicleta y de sus límpidas aguas, recomendadas para la práctica del buceo y deportes náuticos como la vela, el windsurf y el kayak.

Conservando un pedacito de Historia

Mallorca, la mayor isla del archipiélago, guarda varios tesoros arquitectónicos merecedores de reseña. Uno de ellos es la Torre de Illetes, antigua fortificación defensiva, construida entre 1577 y 1597 y declarada Bien de Interés Cultural (BIC).

Torre Illetes Baleares
Torre de Illetes.

Su singularidad reside en que, una vez construida la torre original, fue necesaria conseguir mayor extensión para la fortaleza, por lo que se construyó otra torre a modo de “forro envolvente de la primera”, aumentando la superficie para la colocación de artillería.

El paso de tiempo ha hecho mella en ella y actualmente se trabaja en asegurar su estructura, restituyéndose piezas a sus lugares originales y limpiando tanto la cubierta como el interior.

Otra de sus joyas patrimoniales es el Castillo de San Carlos (BIC), una fortificación que hoy funciona como Museo Histórico Militar en el que destacan los fondos de armamento de la Infantería española.

Construido en 1610 a partir de una torre abaluartada, fue medio siglo después cuando adquiriría su original forma pentagonal. Desde su baluarte suroeste se detectaba la llegada de buques enemigos a la Bahía de Palma, aunque a finales de XIX éste fue sepultado.

Hoy se trabaja para desenterrar esta parte de la historia de la isla. Ambas actuaciones fueron encargadas por el Consorcio del Castillo de San Carlos al Grupo Tragsa.

Baleares Almudaina
Palacio de la Almudaina, Mallorca.

Continuando con el paseo por Mallorca llegamos al Palacio Real de la Almudaina (BIC), de origen califal. Tal vez por su naturaleza palaciega, los cristianos lo salvaron de la destrucción.

A lo largo de la historia ha sufrido muchos cambios que han hecho de él un conjunto arquitectónico de gran interés artístico y estético, donde destacan los “Jardines del Rey”.

Posidonia Baleares

Al sur, en la Colonia de San Jordi (Ses Salines) encontramos la puerta a uno de los entornos naturales más bellos de nuestro país, emblema de las islas Baleares: el Parque Nacional Marítimo Terrestre de Cabrera.

Un conjunto de pequeños islotes situado a una hora de navegación de Mallorca, en los que destaca su rico ecosistema marino, posibilitado por extensas praderas de Posidonia oceánica, y sus aguas transparentes donde avistar alguna de las 614 especies de peces presentes en la zona.

Banyalbufar
Isla de la Cabrera.

Situada en uno de los parajes más espectaculares del mundo, como es la Sierra de Tramontana (Mallorca), encontramos la Cala Banyalbufar. esta emblemática playa, uno de los principales reclamos turísticos de la zona, tuvo que ser clausurada en 2013 por el avan­zado estado de degradación de la malla de contención colocada por la Demarcación de Costas 15 años antes.

El Grupo Tragsa recibió el en­cargo de estabilizar el talud y sustituir la antigua malla existente y el sistema de red de cables de acero. El objetivo de los técnicos era buscar soluciones duraderas para poder reabrirla lo antes posible y con to­das las garantías de seguridad.

El 8 de agosto de 2014, día de su reapertura, se registró el paso de más de 400 personas.

Ses Salines: mimetizado con el entorno

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Los audiovisuales, proyecciones 3D, paneles, maquetas y tanques con animales vivos del Centro de Interpretación de Ses Salines, permiten acercarse a los secretos del Parque Nacional Marítimo Terrestre de Cabrera y experimentar sensaciones desconocidas como conocer el tacto de la piel de un tiburón.

Sus instalaciones recrean los diversos espacios presentes en el parque. Destacan la sala de los acuarios o el aula educativa con maquetas que muestran la evolución de las especies de la zona, aunque la joya de la corona es el mirador ubicado en la parte más alta del edificio, a más de 18 metros sobre el nivel del mar.

Construido por el arquitecto Álvaro Planchuelo, el Organismo Autónomo de Parques Nacionales encargó su ejecución al Grupo Tragsa, que también se ocupó de la construcción de un albergue con capacidad para 24 personas.

De la misma forma, el Grupo Tragsa gestiona las visitas al museo etnográfico “Es Celler” y las tareas de vigilancia marítima, mantenimiento de boyas, así como la supervisión del buceo y de las capturas realizadas por las embarcaciones pesqueras profesionales que allí faenan, junto con los agentes medioambientales. Todo ello con objeto de mejorar la vigilancia de este enclave natural.

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