Un 67% de las especies salvajes habrá desaparecido en 2020

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Cambio climático, incendios, especies exóticas invasoras, entre los peligros para la biodiversidad

Los recursos de nuestro planeta no son infinitos. Los cambios que ha provocado la actividad humana son tan profundos que científicos tan eminentes como el Nobel de Química, Paul J. Crutzen, consideran que nos encontramos ante una nueva era geológica: el llamado Antropoceno, caracterizado por la radical transformación de los ecosistemas terrestres a causa de la actividad humana.

La conservación de nuestro entorno se ha convertido en los últimos años en uno de los temas más debatidos.

Su rápido deterioro es denunciado cada vez con mayor fuerza por parte de organismos internacionales que alertan acerca del peligro que supone tanto en el momento actual como para las generaciones venideras.

En este sentido, el Acuerdo de París representó un hito histórico: representantes de 195 países firmaron un acuerdo para luchar decididamente contra el cambio climático.

España se comprometió a ir de la mano con el resto de naciones para desarrollar un modelo de desarrollo que respetase el medio ambiente, reduciendo, en especial, las emisiones de carbono.

Sin embargo, lo recogido en aquel documento todavía no se ha materializado en la puesta en marcha de medidas concretas. La sobreexplotación agrícola, forestal y pesquera, así como la contaminación del aire siguen deteriorando la tierra a marchas forzadas.

Los habitantes de los países ricos consumimos de una forma tan desaforada que en unos años, simbólicamente, hará falta un planeta y medio, para satisfacer su demanda de recursos.

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Fuente: José Manuel Caballero

En este sentido, el último Informe Planeta Vivo, publicado en 2016 por WWF, indica que la Tierra ha perdido más de la mitad de especies salvajes en sólo 40 años. Es decir la cantidad de mamíferos, peces, aves, anfibios y reptiles se redujo en un 58% entre 1979 y 2012.

Según este documento, sólo la población de especies terrestres ha caído un 38%, siendo la amenaza más frecuente la pérdida o la degradación de su hábitat a causa de las actividades agrícolas, la explotación forestal, las especies invasoras o la disminución de agua dulce.

Especialistas de este organismo, advierten que si no se hace nada para revertir esta tendencia, las especies salvajes desaparecerán en un 67 % en 2020.

Se acaba el tiempo para evitarlo. Hace tan solo unos días en el Boletín Oficial del Estado aparecía una lista con una relación de 32 especies pertenecientes al mundo animal y vegetal extinguidas en nuestro país y que tiempo atrás poblaron nuestro territorio. Entre ellas destacan la foca monje, el lince boreal, el esturión o la ballena franca.

Sin duda, el principal objetivo de esta particular “black list”, aprobado por la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente, es servir de punto de partida para la reintroducción de todas ellas en un futuro.

El Grupo Tragsa y la protección de la fauna

La protección de la biodiversidad y la concienciación sobre el peligro que corren algunas especies han sido dos de las funciones más características de la naturaleza del Grupo Tragsa desde sus inicios.

Tanto que la compañía participa en proyectos muy conocidos de protección de especies, como los de recuperación del lince, a través del Programa de Conservación Ex situ del Lince Ibérico.

Gestionando dos de los cuatro centros de cría en cautividad situados en Huelva y Zarza de Granadilla (Cáceres) que se han convertido en todo un referente para la protección de esta especie en peligro de extinción.

Otro de los destacados es el  proyecto Life Lutreola Spain Nuevos enfoques en la conservación del Visón Europeo en España”, que trabaja para contribuir a la conservación del visón europeo en nuestro país.

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Este programa, que desde 2014 se desarrolla en los territorios del País Vasco, La Rioja, Aragón y la Comunidad Valencia, está coordinado por nuestra filial Tragsatec.

Su principal objetivo es aumentar la viabilidad de la población salvaje y la creación de nuevos núcleos de visón europeo en el medio natural.

Pero existen otras especies que requieren también de una protección especial.

En muchos casos, son prácticamente desconocidas como pueden ser el desmán ibérico, el pinzón azul de Gran Canaria, el oso pardo o el cernícalo primilla.

El Grupo Tragsa participa en diversas actuaciones para su protección y colabora en distintas iniciativas contra el cambio climático.

Además mantiene un compromiso permanente con el cuidado del medio ambiente minimizando el impacto ambiental de sus actuaciones y gestionando con eficiencia sus recursos, consumos y emisiones para ayudar a construir un futuro mejor.