Lucha contra el camalote

camalote portada hyacinth
Cerca de 700 toneladas de esta especie exótica invasora se extraen cada día del río Guadiana

Con grandes hojas y vistosas flores lilas. Así es el camalote, una especie exótica invasora que procede del Amazonas. En 2004 se detectó por primera vez su presencia en el río Guadiana.

Las altas temperaturas y la concentración de nutrientes hacen que esta planta crezca y se expanda con facilidad, siendo capaz de doblar su biomasa en tan solo una semana. El camalote se reproduce preferentemente por vía vegetativa (estolones o fragmentos de planta), pero también lo hace mediante semillas, que pueden conservar su capacidad germinativa entre 5 y 20 años.

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Trabajos para retirar el camalote del río Guadiana.

Así, bajo condiciones ambientales favorables es capaz de colonizar grandes extensiones de agua en poco tiempo, presentando un carácter invasor muy agresivo.

Las altas temperaturas y concentración de nutrientes favorecen al camalote

Vista del camalote en el río Guadiana.

Su presencia provoca numerosos daños medioambientales y socioeconómicos en las zonas en las que se asienta. Y además, su alto potencial colonizador provoca que los ecosistemas acuáticos se vean seriamente perjudicados, dado que las grandes cantidades de biomasa originadas impiden que la luz pase a través del agua.

La planta, al descomponerse, también motiva una disminución en los niveles de oxígeno disueltos en el río, a lo que hay que sumar que el camalote posee una tasa de evaporación y transpiración de la humedad 3 ó 4 veces superior a la normal, produciendo una gran pérdida de agua.

Todos estos factores provocan una disminución de la biodiversidad, pues la presencia de esta planta desplaza o incluso puede llegar a acabar con especies de fauna y flora subacuáticas.

Al ser incapaz de competir con el camalote, la vegetación acuática autóctona termina desapareciendo. A esto hay que unir que las poblaciones de esta especie son un hábitat idóneo para la proliferación de mosquitos, lo que puede desencadenar problemas para la salud humana.

En cuanto a los impactos socioeconómicos, la pérdida de agua disminuye su uso por el hombre (riego, consumo humano), impidiendo, además,  usos recreativos, comerciales y turísticos como la navegación, los deportes náuticos o la pesca. Sin olvidar que el camalote puede incluso llegar a taponar y atascar canales y acequias, impidiendo la circulación del agua, lo que supondría un grave peligro para las explotaciones de riego.

El camalote afecta a más de 150 kilómetros del río Guadiana

En la actualidad, esta plaga afecta a más de 150 kilómetros del río Guadiana. Hasta ahora, la única forma que se conoce para combatir y frenar su expansión es mediante medios humanos y mecánicos.

La Confederación Hidrográfica del Guadiana lleva combatiendo la explosión poblacional de esta especie desde el año 2005. El Grupo Tragsa ha colaborado con este organismo en su lucha contra esta especie, desde los inicios hasta el año 2011, volviendo a colaborar nuevamente a través de una encomienda aprobada en julio de 2017

Tragsa camalote
El Grupo Tragsa colabora en las tareas para retirar esta especie invasora.

Los trabajos se están centrando en el  tramo situado entre la desembocadura del río Zújar (Villanueva de la Serena) y Puente Ajuda (Embalse de Alqueva). Alrededor de 70 personas trabajan con 23 embarcaciones y siete equipos de maquinaria en diferentes puntos del tramo afectado en función de su propagación.

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Sistema de barreras para retirar el camalote.
A través de un sistema de barreras, que sirven de apoyo a las embarcaciones, se aproxima la planta a la orilla y se extrae con una retroexcavadora con cazo adaptado para volcarla en un camión.

Si la zona es inaccesible, el personal se desplaza a pie para recoger aquellas plantas que se quedan en recovecos o entre la vegetación de ribera. Cada día se extraen en torno a 700 toneladas de camalote.

Otro de los trabajos que  se incluyen en el servicio encomendado a  Tragsa es la instalación de barreras flotantes de contención que permitan aislar tramos fluviales. De esta forma, se evita la dispersión de esta especie por el río y se retienen grandes cantidades de masas flotantes en los períodos de proliferación masiva, facilitando así su extracción con medios mecánicos.

Una vez el material vegetal es extraído se deposita en zonas de vertido autorizadas para tal fin. Allí se trata para descomponerlo e incorporarlo al suelo. A día de hoy no se ha encontrado una solución para erradicar de forma definitiva el camalote; de hecho, en ningún país donde está presente se ha conseguido eliminar.

Es fundamental la sensibilización y concienciación ciudadana mediante programas de educación ambiental que pongan de manifiesto los graves problemas que genera la introducción de especies exóticas invasoras.