El resurgir de la cartuja madrileña

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El monasterio de El Paular recobra su esplendor perdido después de tres décadas de reformas

En el Valle Alto del Lozoya, a dos kilómetros de Rascafría, lugar de reconocidas leyendas populares, se alza uno de los edificios más emblemáticos del medievo madrileño: el Real Monasterio de Santa María de El Paular.

Construido en el siglo XIV a los pies del macizo de Peñalara, se convirtió en la primera cartuja de Castilla y la sexta de España. Durante siglos, casi todo el valle dependió de la actividad agrícola, industrial y comercial del monasterio. Allí, los monjes supieron explotar la pesca en el río, los bosques de los alrededores, los rebaños de ovejas y dos batanes: uno para la sierra de madera y otro para fabricar papel.

El Monasterio de Santa María de El Paular fue declarado monumento en 1876

En 1835, la orden Cartuja fue exclaustrada a consecuencia de la desamortización de Mendizábal y el monasterio perdió la mayor parte de las obras de arte que decoraban sus muros y los libros de su magnífica biblioteca. Aunque la declaración como Monumento Nacional por parte del gobierno en 1876 salvó el inmueble de la ruina, años después el deterioro empeoró debido a un incendio provocado por un rayo y a las lentas reformas.

El estallido de la Guerra Civil truncó los planes de rehabilitación. Finalmente, al terminar la contienda y después de la renuncia de los cartujos, el Monasterio de Santa María de El Paular fue cedido a una comunidad benedictina de la Abadía de Valvanera (La Rioja), comenzando así un plan de restauraciones que se ha prolongado hasta nuestros días.

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Exteriores del monasterio.
Motor de desarrollo social, cultural y económico

El 26 de junio de 1876, el Real Monasterio de Santa María de El Paular fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de monumento y, actualmente, se encuentra adscrito al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. En 2014, este Ministerio, a través de la Dirección General de Bellas Artes, Bienes Culturales y Archivos y Bibliotecas, firmó un Acuerdo Marco con el Grupo Tragsa, para la gestión y explotación del conjunto monumental.

Tragsa firmó el acuerdo de gestión del conjunto en 2014

Aunque la empresa ya había estado realizando algunos trabajos esporádicos desde 2005, como la adecuación de accesos o el acondicionamiento del Claustro principal para la exposición pictórica de Vicente Carducho, fue a partir de la firma del documento cuando se iniciaron importantes actuaciones para la restauración y puesta en valor de diferentes estructuras y espacios del monasterio, a fin de convertirlo en foco cultural del Parque de Guadarrama.

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Jardín del monasterio.

En ese preciso momento comenzó una nueva etapa en la historia del monasterio, para el que técnicos del Grupo Tragsa diseñaron un Plan de Gestión.

Lo primero fue actualizar el Plan Director del conjunto, vigente desde 1996, para adaptarlo a una nueva realidad, contemplando aspectos tan importantes como la gestión sostenible, el entorno, la influencia en el territorio o la función social del patrimonio. El objetivo era consolidar la autosostenibilidad del enclave y convertirlo en motor fundamental de desarrollo social, cultural y económico del Valle del Lozoya, respetando la vida monástica de la comunidad benedictina que allí habita.

Las actuaciones buscan la autosostenibilidad del enclave

Posteriormente se han llevado a cabo distintos trabajos de adecuación paisajística y restauración como la renovación total del suelo y eliminación de humedades. Igualmente se ha mejorado paulatinamente las instalaciones de saneamiento y ventilación, restaurado la carpintería e instalando electricidad.

Los trabajos se han completado con el saneamiento y restauración de elementos constructivos y estructurales. Todo ello acompañado del correspondiente seguimiento arqueológico de las obras, incluyendo análisis estratigráfico y la datación de los paramentos que han permitido conocer algo más de la historia del inmueble.

Actuaciones destacables
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Reparación de la bóveda de la galería Artesa.

En 2015 se llevaron a cabo las obras de reparación urgente de la bóveda de la Galería Artesa, que es el acceso al claustro principal, y que se encontraba seriamente deteriorada.

Sus nervaduras habían perdido volumen, lo que redujo la superficie de contacto entre las dovelas de la estructura motivando una intervención dirigida a eliminar el riesgo de desprendimiento del techo.

Al año siguiente se dieron dos hitos importantes relacionados con la nueva apariencia del monasterio. Por un lado, la apertura a mediados de año del Centro de Acogida y Recepción de Visitantes y el Centro de Interpretación. El Grupo Tragsa, también se ocupó de estos trabajos, para los que se adaptó el Claustro de Legos y sus dependencias meridionales.

La zona era ideal para este cometido, ya que se encontraba alejada de la iglesia, no interfería con las prácticas religiosas, y estaba situada junto al aparcamiento, facilitando la entrada de los visitantes. De esta manera se creó un espacio donde realizar la venta de entradas al Monasterio así como de productos locales y monásticos.

Por otro lado se rehabilitó la planta baja de la Hospedería. Las obras se focalizaron en el centro de espiritualidad que tiene la comunidad benedictina para su uso exclusivo en la zona norte del claustro principal del monasterio y que incluye las salas de convivencia, de oratoria y los aseos.

Además, se reformaron las escaleras de evacuación en caso de incendio y se rehabilitó el callejón de acceso a la zona de servicio, incluyendo un ascensor y un nuevo acceso desde la fachada norte. Unos trabajos que han terminado en julio de 2017.

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Claustro de Legos del monasterio de El Paular.
Puesta en valor del enclave monástico

Uno de los principales objetivos del Grupo Tragsa en 2017 ha sido la revalorización de El Paular. Para ello se han llevado a cabo diversas iniciativas que han conseguido gran éxito de participación. Es el caso de las dos ediciones del mercado de productos monacales celebradas durante los meses de abril y mayo. Los visitantes tuvieron acceso a diversos productos de alimentación y cosmética, así como relacionados con la religión o los bordados. Todos ellos elaborados en monasterios y conventos de la geografía española.

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Mercado de productos monacales.

Para conseguir la máxima variedad de productos, técnicos del Grupo Tragsa se ocuparon de la localización de estos recintos religiosos para identificar y valorar sus artesanías. También instalaron los equipamientos necesarios para su exposición y venta, y se encargaron del diseño y la difusión del material informativo del evento.

En esta iniciativa, además de los monjes benedictinos participaron las Jerónimas de Constantina, las Clarisas de Agurain, las Benedictinas de Alba de Tormes y de la Natividad, los Cistercienses de Villamayor de los Montes y de San Pedro de Cardeña y las Concepcionistas de Segovia.

El monasterio también acoge durante los meses de verano el I Encuentro de Artistas de la Sierra (ARTIS), una exposición que recoge la riqueza natural del territorio para dar a conocer el patrimonio creativo de la zona norte de Madrid. Desde el 23 de junio hasta el 30 se septiembre, seis artistas exponen sus obras y participarán en encuentros con los asistentes a la exposición.

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Exposición ARTIS en el Santa María de El Paular.

En el mes de julio, El Paular abría sus puertas a la música clásica, celebrando diez conciertos gratuitos incluidos en la programación del Festival Clásicos en Verano, una iniciativa de la Comunidad de Madrid, que nació con el objetivo de acercar la música a todos los rincones de la región. Allí se dieron cita artistas como el violonchelista Alfredo Ferre, los pianistas Francisco y Mario Fierro, la violista Sara Ferrández, la agrupación musical Cosmos 21 o la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid.

Sin duda, el potencial medioambiental con el que hoy cuenta el Real Monasterio de Santa María de El Paular, unido a la oferta artística del monasterio, configura uno de los escenarios más relevantes del turismo cultural madrileño.

El Paular: Primeras impresiones
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Centro de Recepción de Visitantes del monasterio.

En el Centro de Interpretación, situado en el Claustro de Legos, el visitante puede hacer un recorrido a través de las diversas transformaciones sufridas por la cartuja madrileña, desde 1390 hasta el siglo XVIII; su ruina entre 1835 y 1876, año en que fuera declarado Monumento Nacional; su relanzamiento por la Institución Libre de Enseñanza en 1918 y su restauración más cercana.

Además, las pantallas de vídeo y los paneles ponen de manifiesto los sucesos acontecidos en el cenobio cartujo y enumeran las joyas de arte albergadas en el monasterio. Tesoros como el retablo de alabastro plateado que cuenta la vida de la Virgen María y la Pasión de Cristo -datado a finales del siglo XV- renovados tras la delicada restauración de Ana Laborda y Olga Cantos.

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Capilla del Sagrario.

Destacan igualmente los 54 cuadros del florentino Vicente Carducho, uno de los conjuntos de arte sacro más importantes de Europa, que permaneció 165 años disperso por toda nuestra Península y que gracias al Museo del Prado pudieron volver a ocupar su lugar original: el claustro viejo del monasterio.

El visitante también podrá acceder a la antigua cella para contemplar los tinajones donde se almacenaban alimentos y especias y pasear por las primitivas celdas monacales.

Por último destacar las siete hectáreas de huertas y jardines que rodean El Paular y el complejo sistema hídrico conformado por el estanque y un total de nueve embalses procedentes del arroyo de Santa María: fuente de agua para el molino, el aserradero, la licorería y los talleres del monasterio, que durante cinco siglos articularon la actividad agrícola, industrial y comercial de todo el Valle del Lozoya.


Próximas actividades

I Edición Feria del libro: Naturaleza y montaña

Fecha: 12-15 Octubre 2017

El objetivo es crear un espacio de divulgación y reunión para el intercambio de conocimientos en materia de montaña y cultura. El evento contará también con actividades académicas, culturales y artísticas pendientes de definir.